Kriminalmuseum des Mittelalters

Visita al Museo de Criminal de la época Medieval, aparatos de tortura usados durante la Inquisición. Alemania.

Ante el auge por la cultura Medieval que estamos viviendo, que a mí también me gusta, pero cuando veo mujeres vestidas medievales diciendo que adorarían haber vivido en esa época, imaginándose ellas entre caballeros y castillos. Me pregunto: ¿sabrán por qué fue realmente conocido ese período de la historia?

Por supuesto que todos, en esta escena oscura, tenemos ese romanticismo con esa época, pero lo más característico de ella, fue su inconmensurable brutalidad, la increíble capacidad que tuvo el humano de crear aparatos para torturar, para usar contra las mujeres en su mayoría, aunque también muchísimos hombre los sufrieron. Increíbles máquinas, en algunos caso complicadas de realizar, pero solo pensadas para desmembrar, cortar, decapitar, y llevar al humano al mayor sufrimiento posible.

Y tanto romanticismo con esa época de mi parte, me llevó a entrar, a pesar de lo fuerte que podía ser, al Museo de Criminal de la época Medieval, con aparatos de tortura usados en la Inquisición, ubicado en Alemania. Trataré de ser lo más objetiva posible para describirlo, y hacer una lectura amena, para quienes como yo, les apasiona o apasionaba la época Medieval.

Podría contarles con muchas palabras lo que realmente se ve ahí, pero preferí también incluir una galería fotográfica, porque no podría describirles bien la atmósfera que ahí reina, en esos aparatos usados en esa época, con sus puntas, sus clavos, sus sierras, madera y metales que guardan miles de gritos dentro de sí, la gente pasa en silencio, no da ni para murmurar, el solo hecho de ver las gráficas, dibujos de esa época con las instrucciones a seguir de cada instrumento, es simplemente atroz. Pero mi curiosidad, y dado que ya había ya pagado la entrada en euros, me obligué a seguir, en silencio, casi pidiendo perdón por mi curiosidad.

Tocar la silla de pinches de más de 3 cm que alguna vez se hundieron en las carnes de las víctimas, te eriza la piel; son varios cuartos en el Museo, y vamos pasando, desde el famoso potro para estirar y desmembrar, en la pared ver colgado el serrucho, gigantesco, con el cual ponían boca abajo a la persona y con su piernas abiertas y pasaban a serrucharla en dos a lo largo, viva, por supuesto. Desde grandes aparatos, hasta pequeños en vitrinas, para apretar y sacar dedos, lenguas, genitales, de manera dolorosa y lenta.

Y de repente ahí, en el centro de una pared, una copia del Malleus Maleficarum, (El martillo de las brujas) dedicado a la cacería y juicios a las brujas, editado en Alemania en el 1487, aunque dicen que había ya ediciones anteriores, redactado por dos monjes inquisidores Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, libro en el cual se basaron para quemar y torturar durante el proceso de la Inquisición, los cálculos hablan entre dos a cinco millones de mujeres, acusadas de hechicería, también hombres, y por supuesto, curanderos, curanderas, parteras y primeros mdicosé durante cientos de años.

Seguimos en silencio, y ahí estaba la pira donde quemaban a las brujas, creo que de todos los procedimientos que vi, no se, si no era el más rápido, a esto se le sumaba una especie de rastrillo para sacar la piel de la víctima atada a postes, desgarrándolo, también jaulas con partes en hierro salientes donde "encastrar" a la víctimas para que permanezcan clavadas desde sus genitales a las rejas de la jaula.

Y luego de pasar por una especie de mesa con rodillos de pinches en el centro, llegamos al final, una visita sumamente ilustrativa de una parte del Medioevo, que tal vez apaga muchas de las fantasías acerca de esa época, o para algunas almas oscuras, como la que porta quien escribe, aumentan aún más la curiosidad por ese momento tan oscuro de la historia.

Alaxia. Omnes Tenebrae.

Aquí la galería de fotos: